22 de octubre de 2013

Vuelta al amor







Mientras tú duermes

Veo pasear por la conciencia
excusas que complacen sin motivo,
para no recordar lo mal querido,
para no ser el conjuro que alimenta
oscuridad de corazones que atormentan
este presente de fracaso desmedido.

No puedo amanecer contigo,
ni preguntar a la luna
lo que a solas te confiesa,
en esas horas mi mente desconcierta
cae por las ramas como ave nocturna
 perdiendo su canto.

Veo oscuras sombras del pasado,
espíritus que ante mí se manifiestan,
esquinas en voz alta pregonando
la decepción de secretos vulnerados
que fueron como espinas traicioneras.

De vuelta al amor me llevan
eximentes razones que apiadaron
contratiempos y causas que dolieran.
Descansa (sueña)
deja que hoy en la mañana te descubra
y otro querer alegre el día sin más llantos.














Un nuevo día

Un año más vieja la ropa,
viejas las calles y plazas,
desteñidas las banderas
sobre las aceras rotas.

Otra vez estamos fuera
no quedan flores de mayo,
ni perseguimos sueños
como en aquellos setenta.

Crisis, recortes, mentiras,
todo por los suelos...
nos fue mejor movernos
que esperar un nuevo día.













Como un cine de verano

No apareciste en la playa,
quedé esperando para darte la llave
que abría la puerta de mi corazón
y sedienta de besos se fue la tarde
hacia otra resaca, a otra despedida,
en párpados de miradas perdidas.

No apareciste en la playa,
por cielos de plata busqué tu reflejo
en este agosto que se muere
desgastado ante su brillo,
en el espejo de un mar de estrellas
apostando a la más bella.

No apareciste en la playa
y me dejaste una noche sin escena,
como un cine de verano
sin sábanas blancas, sin arena,
con una banda sonora enmudecida
y las frases de mi papel vacías.













Al filo de la mañana

Divisando sin margen albas,
redactando un libro de tristeza
inspirado en ciegos carnavales,
en musas de lenguas secas
cual desierto en la garganta;

actitud de sombras inquietas,
palidez de fúnebre aspecto,
cansancio de un mal camino
cubierto de rosas negras
y fango bajo la hierba.

Ritual de pupilas dilatadas
entre animales nocturnos,
por las copas de los árboles,
por cualquier día moribundo,
por quemar otra semana…

Para arrastrarse la vida,
sobra el cuerpo, la memoria,
sobra un cajón de latidos
y la locura transitoria
de ir finiquitando días,

para ser puto amo de nada
cuando lloren las sirenas
y convierta el polvo blanco
una guadaña que espera
al filo de la mañana.













Amor prohibido

Pido perdón a los vientos
por resistirme al olvido,
antes que seas recuerdo
caminaría mal herido
aun cayendo en el intento,

por llevar a su destino
de bailes, tarantelas y amapolas
las letras que por ti escribo
 en cestas de caracolas
para cantarte al oído,

por mi amor soñado
en todas formas verbales,
sobre velas de balandros,
por rincones y portales,
hacia un ocaso dorado;

dejaré esta lejanía
al amparo de ojos negros,
 al Vesubio y sus cenizas,
bajo sombra de un almendro,
entre antiguas ruinas…

Esperaré en la ventana
que alguna noche me digas
si el corazón nunca miente

"Sei l'amore della mia vita...
mi sento sotto un celo di stelle"



II


Pido perdón a la luna
por desafiar la cordura
y contemplar tu belleza
eclipsando su figura

(aunque la paz de un poema
no sea lugar donde amarte)

Fuera estará amaneciendo
y mi esperanza en silencio
con la luna se habrá ido,
por resistirme al olvido
pido perdón a los vientos.














La estatua del parque

Al mundo expuesto,
sin ti me falta color,
en un banco esperaré
verte sí hoy me visitas.

Soy la estatua callada
y fría que te observa
desde su largo letargo
de pálida piedra,

mientras tú, tejiendo
en telas de desamor
lo que piensas hacer
el resto de tu vida,

yo, voy con la mirada
recogiendo muestras
de tonos cobaltos,
zafiros, turquesas...

Suenan las campanas,
ya te vas, y me siento
como alas de cristal
que los sauces acarician,

desde mi quietud sueño
con otra puesta de sol
donde decorar tu piel
de atardeceres magenta.

Con matices de alborada
una luz me despierta,
y de este parque me escapo
hacia tu blanca sonrisa.

















De versos y soledades

De tu letra hoy puedo ver
en desgastados cuadernos
a un silencioso pasajero
huyendo en cualquier tren,

donde la palabra fue mayor
que los solares de la mente,
en consignas indecentes
cuando el odio no venció.

Pasaste de golpe tiempos
de miseria y pandereta,
de bata de cola y peineta,
de ser en París bohemio,

de la trinchera a una cuna,
de un tintero a tu guarida,
de tragedia y despedidas
en clandestina amargura.

Descansa lejos de altares
entre reliquias de olvido
en un desván lo vivido
de versos y soledades,

dejaste aquí tu maleta
sin llegar a conocernos,
“hasta siempre compañero,
hasta la vista poeta”













Cantos de sirena

Si no fui lo que esperaba
y en su corazón no existiera,
si en sus planes yo no estaba
y nunca entrara en su vida,

si es imposible que amara
y esta vez me confundiera
al soñarla en otras aguas
y alejarme de esta orilla,

si en ella no amaneciera,
ni compartiera las lunas
y aunque su boca jamás
se acercará hasta la mía...

si no la devuelve el mar
que me la traiga la lluvia.













Relato de un día gris

Llegó un día gris de los que no hay novedad que contarse,
por la calle los niños jugaban a ser mayores
y en el bar de la esquina las voces olían a cerveza
recordando nombres de jugadores de algún equipo.

Se instaló en el barrio en ese frío mes de enero
para deleite de las mujeres chismosas del lugar,
escondidas tras las cortinas que dejan ver las persianas
poco pudieron saber sobre la vida de aquel tipo.

Era viajante según decían de esos que te venderían sal
si se encontrara contigo perdidos en un desierto,
hombre de mundo, respetuoso y muy comedido,
aunque pasara mas horas en una barra que los jubilados,

no vestía Armani, tampoco se le veía tirar de billetera,
pero con su verbo fácil cautivó a Nelly la de la tienda,
esa a la que nunca dejamos de regalarla piropos…
por la que cualquiera en su sano juicio viviría en pecado.

Poco se sabía de puertas adentro pero ya no era la misma,
nada que ver con aquella chica dulce y cariñosa
que encandilaba con su fragancia los sentidos
y al cruzarse en la escalera te ofrecía una sonrisa.

Un día gris en el que no había novedad que contarse
un estruendo calló las voces del bar de la esquina,
se llenaron de cabezas las ventanas, desde entonces
al tipo no le volvimos a ver y el miedo lo precintó la policía.













Cincuenta razones

Tengo devoción por adorarte
con la pasión en mis ruegos
de un gran amor sin medida.

Tengo soledad al extrañarte
y anhelar hasta tus gestos
cuando miente la alegría,

Tengo un paraíso terrenal
donde el deseo es colmarte
de cariño cada día.

Tengo el fuego, la ternura
y la emoción de desnudar
como una brisa de caricias.

Tengo cincuenta razones
para poder quererte
y cincuenta más que vendrán
para seguir amándote.













Dime

Dime donde andarás
para llegar a encontrarte
si al coleccionar corazones
solo el mío te faltara.

Dime donde estarás
cuando no quieran leerme
y sea una página en blanco
sobre la tierra mojada.













Martes 13

Cambiaría un palacio bañado en oro
por calentarme en  hogueras
si con ello de nuevo te encontrara
y no brindar con mi vaso vacío.

Fuimos de repente como dos extraños

en busca de un hotel en Casablanca,
yo no era Bogart ni tú Ingrid Bergman,
poco importaba ya como llamarnos.

Quedó el volver a descubrir un t
esoro
sobre tu piel en un oasis de palmeras,
y el martes trece que me enterraras
sin atar cabos, sin tener sentido… 

Quizás fuese proclive al desengaño,
quizás el destino rehuyó capturar
viento en las velas que detuviera
el tiempo donde nos amamos.












En zona de nadie

Lucía era calles oscuras
y farolas encendidas,
que mostraban la figura
y esmeralda de sus ojos,

bien pudo ser y no fue
sin fingir de doble vida
como esas finas señoras
santas esposas de otros,

y no escuchar cada vez
tras el eco de sus pasos
a voces desconocidas
hirientes desde la sombra.

Lucía era la inquietud,
la amante fiel deseada,
la que cuidaba un detalle,
la de espléndida propina,

saco roto de las dudas,
la verdad y la mentira,
mujer en zona de nadie,
princesa en una gran vía,

en donde se derrumbaron
sus paredes de cartón
como un castillo de naipes
sobre una acera de alfombra.













Otoño en el tejado

Quiero acostumbrarme a ti
para compartir el universo,
y no esperar un milagro
engañando al desamor
con unas gotas de lluvia,

quiero de nuevo vivir
ese intervalo de silencio,
preludio de dulces labios,
en abismal tentación
después de una frase rota,

sin temor a confundir
sentimientos olvidados
y miedos que no caducan,
al ver como caen las hojas
del otoño en el tejado.













Decadencia

Por donde vine me iré
sin atisbar un futuro,
asumiendo cualquier culpa,
resignado en el despido…

hasta el final lo intenté,
y después de tocar fondo
no obtuve mayor consuelo
que recordar lo vivido.

Lentamente la paciencia
va traspasando el umbral,
resulta absurdo vivir
sujeto a este precipicio.

No solicito clemencia,
es de forma irrevocable,
deposito mis efectos
y sin nada me retiro.













Nana

Escribiré
tu nombre en un papel,
dibujaré
los valles sin lágrimas
y pintaré
el mar con su paisaje azul
sin renunciar
nunca al verde esperanza.

Buscaré
un arco iris para ti,
te acunaré
entre nubes de algodón,
intentaré
cambiar con lápiz y pincel
la realidad
para verte muy feliz.













Eres diferente

Cuando sientas
que la luna se cae
y el sol se oscurece
tendrás mi amistad.

Cuando las noches
aun sin quererlo
atraigan la soledad
tendrás mi amor.

Brillará tu estrella
y los malos tiempos
marcharán,
rastros de felicidad
vendrán llenando
las ganas de vivir,

no hay mala suerte,
sobran problemas,
ahora toca sonreír
sin melancolía
ni mirar atrás…













De menos hoy

Que mal sienta este frío
a los romances corazón,
tal vez no valga la pena

los cubiertos en la mesa
y las velas encendidas
si no estás conmigo.

Cuando sobran objetos
y veinte peces de colores
será que me falta tu amor.

En esta absurda cena
no habrá despedidas
ni besos, ni flores,

ni una buena razón
para desconsuelo
de no estar contigo.












Vuelta a empezar

Apenas sé ni quien fui
y siempre volvería a caer
en tus brazos sin remedio
como un niño enamorado
sin todo lo que aprendí,

sin recordar ni mi edad
nunca olvido la ternura
y el cariño que me ofrece
tu entereza en estos días,
cuando no se puede más,

cuando te sirve quererme,
 una sonrisa me basta
al saber que entenderás
que aún pareciendo que sí
nunca te iras de mi mente.

No sé por qué alguien borró
las fechas de mi calendario,
si avanzo lento no grites,
coge estas manos de ayer
y no te enfades mi cielo.












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