14 de noviembre de 2013

Cuaderno de bitácora







Por África


El hambre

No pude pasar de largo
ni supo andar de puntillas
sobre una tierra perdida
que consumió sin medida
a su diminuto cuerpo,

no tuvo esa boca un plato
en desahogo a los gritos,
el hambre escrito, la mirada
de grandes ojos al miedo.

No será injusto el silencio
porque al fin no siente nada,
pronto secarán sus lágrimas,
hoy sabrá si existe un cielo.




La guerra

Con el acero en las manos
y al sol derramando sangre
de una patria sin bandera
vela el futuro a sus muertos,
escuela de niños soldados
donde una vida no vale
más que alguna calavera
y huesos bajo una cruz.

Brama el señor de la guerra
por senderos al infierno,
mártires, sombras sin cara,
locura, odio, el sufrir...
quien pueda sobrevivir
sobre campos silenciados,
con el alma atormentada
y el luto de los recuerdos.




La vida

Al cielo tus manos abiertas
danzan a la felicidad,
cantos de ébano y marfil,
de eterna blanca sonrisa,
canta a coloridos pájaros
al regresar de la lluvia,

canta a los caminos verdes,
a la luz de un nuevo día,
canta a una tierra sin horas,
a grandes Dioses, a tu fe,
canta a todo lo que ves
mientras renace a la vida.




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