13 de noviembre de 2013

Doce







Apasionados motivos

Tu cuerpo inspira a escribir
mil y un poema en tu piel
y luego cubrirlo de besos,

tu cuerpo invita a vivir
y abre ventanas del alma
hacia un jardín de deseos.





( II )

Si se apagaran las luces
sería una brillante fiesta
quedarme ante tu mirada.





( III )

No hay nada comparable
en este mundo a ella,
solo ella es quien elige
a quien regala la vida.

Hoy de forma irremediable
a sus dominios me lleva,
augura tiempos felices,
anestesia mis heridas;

del amor es la culpable,
de mi pecado el perdón,
de este corazón la llave,
de mis penas la alegría…

No hay nada comparable
en este mundo a ella,
solo ella es quien elige
y me eligió su sonrisa.





( IV )

Seré su fiel guardián
y mis besos escudo,
seré del verbo amar
siempre gerundio,

seré secreto por guardar,
un susurro, una palabra,
seré al respirar su aliento.

Seré en una canción
sus notas,
seré por querer ser
lo que quisiera tu boca.





( V )

Bien sabes que mi amor
está en tus manos,
como una fiel alianza,
por los surcos de la vida.

Bien sabe mi corazón
que en suave tacto
hallará templanza
cuando sus líneas
se unan con las mías.





( VI )

Hoy mi verdad absoluta
no esta exenta de cordura
y si una locura es quererte
es mi deseo y mi suerte
anclarme de tu cintura;

en la memoria las manos,
por modelar tu figura,
y en las alturas descubrir
que todo gira en torno a ti.





( VII )
Seguir el ritmo de tus pies
es ignorar los inviernos,
es ser la noche que tiembla
colgándose de tus medias.





( VIII )

Anda perdido entre curvas
con razón algún motivo
incendiando cada sílaba 
hoy entregada a la causa,

guarda geométrica figura
todo el calor contenido
oculto bajo unas sábanas
de vértigo y tentación,

clama el deseo que anida
entre unos labios cautivo
y a tus encantos rendido
no pulsa el botón de pausa.





( IX )

Voy jugando con tu pelo,
mis dedos como enredaderas
son ramas en un laberinto
descendiendo por tu espalda.






( X )

Envidia tengo a tu sombra.
Nada sirve de consuelo,
nada, salvo tu presencia.





( XI )

Hoy sólo deseo escuchar
a la orquesta de tus besos
y en un ardiente escenario
entre sus notas me envuelva.

Necesito oír tu voz,
sentir que nada es mentira,
entregarte el corazón,
y para ti abrir las puertas
del teatro de mi vida.





( XII )

De entre todos los motivos
serás cada amanecer
la mejor de mis noticias,

para no echarte de menos

ya lo escribí en un poema
y aunque quizás lo supieras
“tú, y solo tú eres mi cielo”










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