4 de noviembre de 2013

Ocho planetas y tú







Desde mi espacio

Aun más allá de los sueños, 
por las aristas del tiempo,
hoy entre materia estelar
serás en la imaginación

como un planeta desnudo
en armonía con las estrellas,
al horizonte de otros mundos,
solo en mi espacio exterior.







Planeta azul

Por si llegara el momento
donde decirnos adiós,
nunca me iré sin que sepas
que guardaré los recuerdos
de días teñidos de azul
pintando cada mañana
bosques de verde esperanza,
y el agua que con su danza
pude beber de tus labios.







Amanecer de Mercurio

De amanecer en tus brazos 
deseo sean dos veces:
una por seguirte amando,
otra por volver a verte,

y pasar del frío al calor
como gota de mercurio,
derritiendo la pasión
el hielo contra un volcán.

Cuanto más cerca del sol
aunque me sienta pequeño 
pienso que más grandes son
los sueños por alcanzar.







Dulce Venus

Hoy sin ti
soy el rastro de un cometa, 
como una estrella fugaz
en el espacio y el tiempo.

Hoy sin ti
esta ausencia me condena
sumido en la oscuridad
a siempre echarte de menos.







Sueño a Marte

Quiero adentrarme
en las umbrales del deseo,
donde se enciende el amor,
y poder mirarte
como cuando sueño amarte.







Júpiter

No podría resistirme a sus encantos
y es por ello que mi cuerpo ofrezco al fuego, 
aun sabiendo que tan lejos de su lado
consumida la ilusión será cenizas,

no negaré al universo que la quiero,
en sus manos he dejado mi destino,
desafiando sin temor al Dios del cielo 
y al amparo de mi musa esta partida.







En los anillos de Saturno

Eras poema nocturno
que mi corazón buscaba,
versos fuera de un papel,
halos de mis sentimientos. 







Un castillo en Urano


Lejos las leyes del hombre
donde el dinero es poder,
sin sus rencores humanos
ni pasaportes terrestres.

Lejos de Reyes y dioses,
gobiernos y religiones,
lejos las desilusiones,
si conmigo tú estuvieras:

la vida daría una fiesta
con flores en las ventanas
y por ti cada mañana
una eterna primavera.









Al pasar por Neptuno

Ayer noche me encontré 
con la ciudad bajo los pies
buscando por ti una luna
como un gato callejero,

ayer en la madrugada
junto al mar te imaginé,
tal vez porque las pisadas
siempre llevan hacia el sur.









Es imposible contar
cuantas flores deshojé
 perdido en la inmensidad
de otro mundo sin saber
que aún seguirías aquí,

tras un año de esperar 
viviendo con el recuerdo,
tanto te llegué a nombrar
que mi voz en el silencio
eras tú.





“Y en la profunda oscuridad
permanecí largo tiempo
atónito, temeroso...
Soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido a soñar jamás”

Edgar Allan Poe







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