12 de enero de 2014

De paso










Como un gigante

Hoy he decidido,
tirar al mar los poemas
escritos sobre la arena
desde un lejano destierro,

y tras tus huellas renacer
mirando siempre adelante,
despacio como un gigante
de paso humilde en la tierra,

sin rendición ni cadenas
que pudieran detener,
con la ilusión de saber
que seguir es lo importante.

Hoy agradecido,
brindaré al cielo por ti
y a un futuro por venir
contigo soplando velas.













Creo en ti

Creo en ti,
sinceramente creo en ti,
sin ninguna condición,
por un presente a tu lado.

Creo en ti,
rotundamente creo en ti,
no puede haber más razón
que mi verdad en tus labios.

Creo en ti como el verano
 en una lluvia que caerá
sobre los días que
nos queden por llenar,
con el corazón en la mano
creo en ti.

Creo en ti y no hay barreras
que me puedan detener,
viendo ilusiones
 renovadas florecer,
 con la sonrisa de mayo
creo en ti.

Creo en ti,
fervientemente creo en ti,
cuando te nombra mi voz
entre estas cuatro paredes.

Creo en ti,
eternamente creo en ti
aunque me pierda tu amor
y la pasión de quererte.













Mía

Perdóname, sé que últimamente
no te hago demasiado caso,
y no es precisamente porque no te quiera,
tú me hiciste sentir, volar...

siempre estuviste conmigo, 
en la alegría, en la tristeza,
siempre tú mi fiel compañera...

la que sigue aquí, inmóvil, 
apoyada en la pared, sin decir nada
y tan bonita como la primera vez.

Te miro, comienzan a fluir sentimientos,
no puedo resistir la tentación 
y me acerco a ti...

bajo lentamente la cremallera
y queda ante mí al descubierto
tu cuerpo con sus prominentes curvas,
ya no puedo parar…

deseo tenerte entre mis brazos,
suave, sintiéndote mía, contra mi pecho,
hasta que el sonido de tu voz
rompa el silencio en la habitación
y se funde con la mía, para ser
en la noche una melodía de amor.

Ya nada ni nadie podrá separarnos,
estaremos juntos y mientras viva
mis manos te van a cuidar, jamás
te abandonaré, y cuando vuelva 
no dudes de que afinaré siempre
de nuevo tus cuerdas.














Istar

Pensé bajarte la luna
sin darme cuenta que era
más bonita tu sonrisa,

pensé regalarte un cielo
para quererte en la tierra
buscando un amanecer;

ya lo ves, en este día
mis versos pensando en ti,
y se amotinan los besos
que hoy te daría,

ya lo ves, en este día
donde un deseo es feliz,
pide continuidad al tiempo
en mí tu alegría.

Del sur los vientos
me hablarán de un mar
presente por tu mirada,

del firmamento
tu nombre al soñar
mil noches sobre tu piel.













Besos pendientes

Es todo un lujo saber
que siempre está ahí,
es un placer enviarla rosas
y dedicarla los poemas
que con pretensión
escribo...

ella es romper la camisa
cuando rescata mis noches,
es aliciente, luz de mis ojos...

besos pendientes, mi rendición,
como un deseo inalcanzable;
 suave textura, dulce traición…
ella es tanto, que sólo
quererla se me hace poco.














Bajo llave

Pasarán las horas,
largos días, tantos años...
y seguiré pensando en ti,
lo mismo que pienso ahora.

Pasarán los miedos
con tu alegría de la mano
y una vida aún por vivir
donde nos quiera llevar.

Guardaré en silencio
mis recuerdos bajo llave,
y cuando todos duerman
volveré a buscarte.













Punto y seguido

Tengo una eterna sonrisa
por si alguna vez te viera
regalando días de sol
y largas noches de verano.

Tengo hoy ardiente contigo
siempre cercano el deseo
y lejos de ti mil besos
sin tiempo que respirar.

Tengo viva en la memoria
de aquellos ojos la luz
continuamente azulando
todos los grises del alma.

Tengo que poner las penas
en el desván del recuerdo
y  al corazón candado
con llave que guardes tú.






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