13 de enero de 2014

Es la lluvia...








Puerto dulce

Es la lluvia...
y saber que estoy sin ti
cuando pronuncio tu nombre.

Es la lluvia...
hace que esta tarde gris
más puedas echarte de menos.

Es la lluvia...
ahora tan lejos del mar
camino de puerto dulce.

Es la lluvia...
la que te oculta detrás
de una cortina en el cielo.














250 noches

Te busque entre los silencios
de cada punto suspensivo,
en los rincones más íntimos,
perdido en la madrugada...

desvele mis intenciones,
los sentimientos contigo,
te busque de piel y hueso
hasta llegar a quererte.

Porque antes de ti no existía
un libro en blanco infinito 
donde construir mis manos
frases llevando tu nombre,

ni despertaba mi mente 
la memoria de tu boca,
ni imaginaba tus besos...
antes de ti no había nada.

De compartir soledades
la luna aún tengo guardada
junto a estrellas que robamos
doscientas cincuenta noches,

fue tanto que nos contamos
que conoció tu sonrisa
anunciando un nuevo día
y mi ilusión por tenerte.
















Volver

Me arropaba cada noche
bajo un azul de ilusiones,
a ojos del mundo pequeño,
temiendo en la oscuri
dad;

y una lámpara encendida
desafiando los miedos
a las sombras batía en duelo
mientras se hacían gigante

Tenia cien indios de plástico,
mi gran equipo de chapas,
y una madre en la ventana
de un barrio aún por explorar

donde me creía un pirata
mientras pisaba los charcos
pegado a una gran mochila
repleta de tanto asombro. 

Cuando era niño no pensaba 
que era niño y sonreía a las fotos
tras un arsenal de preguntas
con prisas por ser mayor,

y mil respuestas escondidas
se mezclaban con sabores
entre algodones de azúcar
castañas, pan y chocolate.

Cuando era niño no esperaba
que en el camino tan pronto
volarían sin cautela 
las agujas del reloj.

Atravesando la vida
con nuevas canciones
llamando a mi puerta
tu guitarra a la mañana 
le habló de libertad.













El olvido

Hoy para ser feliz
necesitaría tu
s manos
como raíces de un
árbol
al que aferrarme a la vida,

necesitaría tus mañanas
su luz en mi despertar,
tu savia nueva cada día;

que la distancia 
no fuera abismo
por donde siempre cayera,
que una llama no prendiera
en otra hoguera de olvido.

Hoy para ser feliz
necesitaría recuerdos
de ti colmando mis noches
que aflojaran este nudo,

necesitaría una ventana,
desde tus ojos mirar,
formar parte de tu mundo;

que no secara mis labios
la soledad de esta espera,
que alguna vez me quisieras 
y nunca ser dos extraños.












 
Sin prisa

La vida espera por ti,
vida que no tiene prisa,
vida al cumplirse d
eseos, 
ante felices miradas...

Salta, baila, vuela,
entre estas cuatro paredes
dale a los días color,

tú que con sólo una sonrisa
dices más que mil palabras,
como una luna brillante

o el sol por la habitación.













Flor de un día

Nos encontramos en un beso,
y sobrevolando la alfombra
con la premisa de amarnos 
pronto aterrizó la ropa 
más allá de tus tacones.

Nos aprendimos el cuerpo 
palmo a palmo de memoria,
fuimos caricia en la piel,
de cada poro su aliento,

un plural interminable 
buscando el amanecer,
prólogo ardiente
en las sombras...

Me dejaste tu recuerdo 
en el espejo del lavabo,
después de querernos tanto, 
tanto como si fuera 
la última noche.













Fin

Sin darme cuenta
el corazón se ha rendido
presa de antiguos paisajes,

ella con su mejor vestido,
yo entre vanas elocuencias
luciendo mi peor traje,

siento tan cerca la hora
que sin motivo ni musa
pondré fin a mis poemas,

y en esta cita con nadie
si existe banda sonora
es la lluvia.






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