30 de agosto de 2015

La ciudad que no vimos








En el lugar de siempre

Pasado algún tiempo
sigues siendo la misma,
sonríes igual.

Pasado algún tiempo
sigo siendo el mismo,
aunque nada me sonría.













Don de vivir

Dame una lengua materna
y tierra donde palpitar
el ascenso de las olas,

borra los años sin suerte
y te volveré a encontrar
de una luna disfrazada.

A veces paseas por mis ojos,
será que muero verte.












Claroscuro

Aquella barca olvidó 
junto a una orilla la cuerda,
se fue por el río entonando
nuestro blues en su descenso ...

Ahora te llaman mis noches,
y entre el crujir de maderas
con notas de B.B. King
acompaño los recuerdos.













Mi poema más sincero

Ven.













Aurora

Desde la torre más alta
a tu lunar más pequeño,
condescendientes
besos diurnos.

Desde una tela de oriente
a tus piedras favoritas
tejiendo sueños
parcos en lágrimas.

Desde una noche que exhausta
a sentimientos notorios,
desde un presente
sobre hojas muertas,

donde algún sol disuasorio
por los atajos nocturnos
pase deprisa
a inaugurar la belleza.













El mar también

Era intentar ser feliz,  
era un viento en las cortinas
mientras los niños jugaban.

Recuerda
apuntalar las paredes,
el mar también hoy te quiere
y no por ello te salva.













Memoria encontrada 

Cuesta llegar a septiembre,
volver de nuevo a mi estanque,
cuesta, y aunque no me creas
hoy es la décima vez
que he repetido tu nombre,
al final tenía razón
amarse fue inevitable.






“El mar también elige
puertos donde reír
como los marineros”.

(Miguel Hernández)






1 comentario:

  1. Hay ciudades que no vemos y pasan por nuestro lado de largo, sin embargo están tus versos que nos lo recuerdan...

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