1 de agosto de 2015

Vía libre








180º

Debería saber distinguir
entre música y fracaso
para entender mis errores,

debería dejar de beber
tanto cóctel de palabras,
y tomar oxígeno.













De un cielo prometido

Para ignorar los instantes
de lágrimas pasajeras
adivinaba a Monet
inmerso entre sus colores,

era como pasear
por bulevares de flores,
igual que un libro prestado
con una cita siguiente.

Para borrar la memoria
el lenguaje de su piel
donó completa su obra
al interior de una hoguera,

junto a mentiras de alcoba
y clásicos desgastados,
como un crisol de hojas secas
consumidas para siempre.













Tercer intento

Nunca preguntó por qué
en su bolsillo había tizas
que inventaban corazones.

Nunca preguntó por qué
de una guitarra las notas
invocaban a Gardel
rasgando tangos en liza.

Nunca preguntó por qué,
y regresó a Buenos Aires
una vez por vacaciones,

entre Abasto y los poemas
que un día Alfonsina buscara
más allá de Chacarita,

entre el rumor de los bares
y el fuerte olor a café
que muertos resucitaba…

Después de una vida entera
no se atrevieron sus bocas,
después de tanto querer
veinte años no fueron nada.













Nunca jamás

Un acceso al optimismo
entre la tierra y el cielo,
una pintura final
 sin espejismos…

Es tiempo de amar,
de renovar cortinas,
de vender las acuarelas,

tiempo de elegir,
de vaciar papeleras
y volver a escribir,

tiempo de reivindicar
calles para quien camina,
 de barrer hojas caídas
que no merecen la pena…

 tiempo de nunca jamás,
de libertad en las manos
 y recuerdos por la arena.













Adiós poesía

Apenas quedó nada,
la retirada a destiempo,
el aire del ventilador
junto a un ruido de goteras,

apenas una palabra
en la mesilla de noche,
(casi ya ni me acordaba
lo que supone perderte)










2 comentarios:

  1. Te bebí a sorbos, despacio, muy despacio para que no se acabaran las letras que ponías en el alma. Quiero bordarlas para que no se escape ninguna de ellas y así llevarlas para siempre conmigo.

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  2. Te bebí a sorbos, despacio, muy despacio para que no se acabaran las letras que ponías en el alma. Quiero bordarlas para que no se escape ninguna de ellas y así llevarlas para siempre conmigo.

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