21 de septiembre de 2015

Desde mi sombra a su calle








Mitad misterio

Supo atravesar la piel
sin tinta ni aguja,
hilar la noche y el día,
endulzar cada café…

Supo enterrar el ayer,
quitar las manchas de vino,
poner la palabra justa,
y no ser poesía.












Hilo y aguja

Acostumbramos los cuerpos
a tirar uno del otro
subiendo por unas Ramblas
de tonos ocre pintada,

en domingos de salón
junto a unas tazas de té,
eternos lunes de costura,
y luego echarse de menos.













Sin techo

Si Laura fuera una ciudad
serían sus calles pequeñas
llenas de parques y flores,

tendría más risas de niños,
menos llantos de sirenas,
y pinturas de colores.













En tres, dos, uno…

Ahora quisiera contarte…olvídalo,
además no viene a cuento,
es la constante manía
de pretender cada día
darlo todo por amor.

Se está haciendo tarde,
ya inició su cuenta atrás
la amenaza de tormenta
y no perdonará la lluvia
tu capa de maquillaje;

apura el último trago,
deja sabor a mentira,
y bésame como a un amante
que nunca volverás a ver,
me conformaré con llorarte.















Veintiséis letras suicidas (o sólo un simple abecedario)


A.   Fuiste amor a la primera mirada,
B.   como si en ti acabaran los besos
C.   y no existiera camino 
D.   ni dirección más correcta
E.   que me llevara a su encuentro,

F.   pasamos a limpio frases
G.  donde se guardan los años
H.  sabiendo que de aquella historia
I.    por implícito deseo 
J.    no olvidaríamos jamás.

K.   “Cuantos kilómetros separan,
L.    y un libro aún por escribir
M.  desprovisto de memorias”.

N.   Todavía tiemblan mis noches
O.   por verte sin ojos cerrados,
P.   desenredando promesas,
Q.   con las ganas de quererse
R.   en páginas para recordar.

S.   Todavía algún silencio
T.   elige el sitio que tú
U.   al compartir una cama,
V.   y a veces hasta me devuelve
W.  entrelazados los versos.

X.  “Por la razón de existir
Y.   buscando yo escapatoria
Z.   tras sus zapatos bailaba”.














Después del amor

Sabes, de nuevo pregunté por ti,
será que no surten efecto 
las pastillas de olvidar
o que al sentirse tan lejos 
duele añorar las estrellas,
en la oscura habitación de un simulacro de hotel,
encerrado entre paredes acostumbradas a todo…

De nuevo pregunté por ti,
al abrir en la ventana 
la maleta de los sueños
sobre toldos de comercios 
pendientes de recoger,
y se hizo pequeña en el aire 
una foto blanco y negro,
y un papel amarillento 
de esos que dicen adiós…

Debí elegir Varadero,
recordarte en sus orillas 
(y no este maldito lugar
para después del amor 
ir consumiendo poemas),
debí mirar a otro lado 
dos lunas antes de ayer
donde no hablara ninguno 
el idioma de tus ojos.

Puede que suban la cena por la escalera de incendios
y para la trescientos cuatro no sea demasiado tarde,
puede que las prisas del tiempo se detuvieran contigo,
que un día preguntes por mí cuando no te espere nadie
y me olvide de ese hotel en el que nunca estuvimos.





“Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo”.

(Miguel Hernández)







1 comentario:

  1. La poesía es una canción larga y ancha de emociones. Así eres tú mi poeta.

    ResponderEliminar