30 de octubre de 2015

Tres nombres








Agridulces

Te olvidarás de mí cuando amanezca
y temerosos de ruidos irán los besos,
con las primeras heladas de noviembre, 
con nuevos fríos acechando por las medias.

Recordarán tu nombre las paredes
y mis palabras ignorando la tormenta,
con la verdad ausente de los dos,
sin darnos cuenta.













Ante desconocida impaciencia 

Qué una sola no basta,
qué nunca se detiene,
qué igual que viene se va…

Viendo los días
a través de tu ausencia
a golpes de soledad.













El primero de los tres

Ahora quisieran mis dedos
acariciar en tu pelo
reflejos de luna llena
y armonías por tu espalda.

Ahora quisieran mis sueños
ser las mayores verdades
para distinguir tu nombre
entre todos los poemas













Lo invisible

Hiere,
caminar por mis escombros
cuando las palabras callan,
el corazón y el deseo,
la misma piedra…

Mi mundo por ella
renunciando a la poesía
y otras figuras literarias,

la voz se quiebra,
ante el espejo
aún su recuerdo.













Lo esencial

Nunca dejé de esperar,
nunca de repetir tu nombre,
y ahora cuando no pueda dormir
buscaré versos
por si en tus labios queman
llegando el día,

por calles y alrededores
para olvidar desamores
cuando palabras infieles
huyan con otros.

Volviendo a la realidad
de lo prosaico
en lo esencial aún no escrito
pondré tu acento,
y otra madrugada más
abriré el libro
de las próximas caricias.






“Escribí en el arenal
los tres nombres de la vida:
vida, muerte, amor.
Una ráfaga de mar,
tantas claras veces da,
vino y nos borró”.

(Miguel Hernández)






1 comentario:

  1. Siempre hay un libro que se cierra y otro que se abre para poder seguir adelante... Inmensas tus letras. Un abrazo grande.

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