11 de enero de 2019

Vivir para contarlo









Hoy

No te marches ahora,
que nos queda la memoria
de veinte metros cuadrados
en donde fuimos verdad,
donde guardamos los sueños 
de un amor a manos llenas.

Toma mi corazón 
y mis pantalones rotos,
toma mi tiempo 
para cambiar el mundo,
después de un día
pasa al siguiente,

Siempre es hoy,
por alfombras
de regresos,
en los versos de un poema,
en porcelanas
y oscuros muebles.

Siempre es hoy,
aprendiendo a respirar
cenizas de negras flores,
imaginando que aún puede 
ser nuestro cualquier lugar.













Volver

Me arropaba cada noche
bajo un azul de ilusiones,
a ojos del mundo pequeño,
temiendo en la oscuridad;

y una lámpara encendida
desafiando los miedos
a las sombras batía en duelo
mientras se hacían gigante

Tenia cien indios de plástico,
mi gran equipo de chapas,
y una madre en la ventana
de un barrio aún por explorar

donde me creía un pirata
mientras pisaba los charcos
pegado a una gran mochila
repleta de tanto asombro. 

Cuando era niño no pensaba 
que era niño y sonreía a las fotos 
tras un arsenal de preguntas
con prisas por ser mayor,

y mil respuestas escondidas
se mezclaban con sabores
entre algodones de azúcar
castañas, pan y chocolate.

Cuando era niño no esperaba
que en el camino tan pronto
volarían sin cautela 
las agujas del reloj

y atravesando la vida
con nuevas canciones
llamando a mi puerta
la guitarra a la mañana 
le habló de libertad.













Puertas adentro

Cuesta ganar la salida,
cerrar el baile de huesos
y cada pliegue del cuerpo
cuando tiembla.

Cuesta ponerse a cubierto,
fingir que no existen manos
ni recitar a deshoras
miedos de golpe.

Frió es el aire en el tendedero,
fría la cena compartida,
las pertenencias...

Ojalá nunca el dolor nos encuentre
escuchando a Leonard Cohen;

ojalá alguien le cuelgue a la vida
el cartel de no molestar.













A solas

Nos encontramos en un beso,
y sobrevolando la alfombra
con la premisa de amarnos 
pronto aterrizó la ropa 
más allá de tus tacones.

Nos aprendimos el cuerpo 
palmo a palmo de memoria,
fuimos caricia en la piel,
de cada poro su aliento;

un plural interminable 
buscando el amanecer,
prólogo ardiente
en las sombras.

Me dejaste tu recuerdo 
en el espejo del lavabo,
después de querernos tanto, 
tanto como si fuera 
la última noche.













De ángeles

Donde se gestan los versos
que firmaría en sus labios
al mundo entero,

sobreviviendo al olvido
antes de echarme del cielo
por no dejar de escribir,

de renunciar a las alturas
por volverme a tropezar
con mi locura,
por ser aquello que fui.

Nada mejor

a medio camino
entre su boca y el suelo
amar haciendo el amor.













Lousiana blues

Es viernes, las calles llenas,
antaño fui como ellos:
sin fuego oculto en la garganta,
sin desarraigos.

Hoy volvería a escuchar
aquella caja de sueños,
hoy volvería a tocar
como la primera vez;

  caminaría a tu lado
por la página siguiente,
contando edades de paso
barrió adentro.

Tú que en dos palabras
eres el remedio
que nunca disuelvo
moviendo el café,

dices que la vida
es menos amarga
mientras desde el alma
afloren los sentimientos.

Es viernes, tiemblan las manos,
escribo pensando en ti
y echo las hojas al viento
por si me quieres leer,

mientras guarda el silencio,
guarda los besos amor,
que no se empañen de adiós,
que no se empañen.













Trocitos rotos de no verte

Bandera roja
en la orilla de mi piel,
el talento a la deriva
y tú por alguna estrella.

Guardé la voz de aquel mar
para no sentirme solo
y unos demonios que fuera
dejaron de ser pequeños,

luego de regreso a casa
el miedo seguía allí,
los perros mirando igual,
las flores más muertas.

Ahora que la noche
se inclina
hacia las líneas
de tu rostro,

ahora que
vuelan las hojas,
con buena letra
escribo sueños contigo.

Madre,
mi vida poquito a poco
llama la tierra.













Martes 13

Cambiaría un palacio bañado en oro 
por calentarme en  hogueras
si con ello de nuevo te encontrara 
y no brindar con mi vaso vacío. 

Fuimos de repente como dos extraños
en busca de un hotel en Casablanca,
yo no era Bogart ni tú Ingrid Bergman,
poco importaba ya como llamarnos. 

Quedó el volver a descubrir un tesoro
sobre tu piel en un oasis de palmeras,
y el martes trece que me enterraras
sin atar cabos, sin tener sentido… 

Quizás fuese proclive al desengaño,
quizás el destino rehuyó capturar 
viento en las velas que detuviera
el tiempo donde nos amamos.













Tan fácil como llover

A veces también llueve lento,
como cuando fuimos sed
y bajo un cartel de llegadas
aprendimos a encontrarnos.

A veces nubes estancadas
acechan sobre la piel
en caricias fuera de plano
alguna década más.

Son imanes de recuerdos
decorando la nevera,
la vida pendiente de un vals
que improvisa a enamorados,

es la ausencia prolongada,
la soledad traicionera
de vernos llegar a lo lejos
desde otro intento de soñar.













Lo imposible

Hiere,
caminar por mis escombros
cuando las verdades callan,
el corazón, el deseo,
la misma piedra;

por calles y alrededores
para olvidar desamores,
cuando palabras infieles
huyen con otros.

Mi mundo sin ella
renunciará a la poesía
y otras figuras literarias,

la voz se quiebra,
ante el espejo
aún su recuerdo.













Mitad misterio

Supo atravesar la piel
sin tinta ni aguja,
hilar la noche y el día,
endulzar cada café.

Supo enterrar el ayer,
quitar las manchas de vino,
poner la palabra justa.

A falta de cariño
abundarán los versos
(si nada lo remedia)
escritos con la lluvia,

no verá la ciudad 
jamás belleza
como este amanecer.













Tú ya lo sabes

Caprichosa la vida 
(no pedía tanto)
solo salir de la nada
a tu reencuentro;

la culpa fue desenterrar
viejas promesas de enero,
tiempos mejores
que regalaras…

Querida amiga, volveré  
en nuevos amores
cuando termine el invierno
y olvidaré lo que escribo.




"Vistió de adiós la poesía
y puso su nombre al aire"







Vuelta al amor









Desde el silencio

No hay piedad en la derrota
al desamor y la guerra,
ni razón en el desprecio
de palabras que te hieran.

No todo lo cura el tiempo
tu canción sigue sonando, 
no habrá otro amor pasajero
ni besos de contrabando.

Puedes encontrar 
en libros la libertad,
puedes escapar
sin alas para volar;

y creer que los molinos
se convierten en gigantes,
ser el principio del cuento
o notas abriendo el baile,

crecer en versos pequeños,
dejar de ser invisible,
y poder gritar al viento
sin miedo qué estamos vivos.

Puedes dibujar
un corazón y una flecha
por si un día al despertar 
lleva tu nombre y el mío.













De par en par

Nacer y morir cada día,
la vida dentro de un cajón
envuelta en papel regalo,
de espaldas al brillo ideal
si entraba una luz.

Hasta que llegaste tú,
con un atardecer en las manos,
sin romper nada, sin olvidarse,
con sitios donde respirar
más allá de las retinas,

para aliviar las heridas
y amarrar vértigos
viendo colgar de una lámpara
ligeras muestras de ropa
color azul.

Siempre había soñado amarte, 
siempre, y probar tus labios, 
y lo demás.













Un poema y tu sonrisa

Ocupando algún espacio
reservado para amantes,
acariciando tu noche
tan discreta y elegante

quise colarme en tus sueños,
robarte las madrugadas,
quise colmarte de besos
sin fecha que caducaran.

Pudo subir la marea
hasta mojarnos los pies,
pudo en una habitación
descontrolarse la ropa,

aún le debo una canción
y un poema a tu sonrisa,
tú bien sabes que por ti
no dejaría de escribir
ni de buscarte mi boca.













Veintiséis letras

Fuiste amor a la primera mirada,
como si en ti acabaran los besos
y no existiera camino
ni dirección más correcta
que me llevara a tu encuentro.

Pasamos a limpio frases
donde se guardan los años
sabiendo que de aquella historia
por implícito deseo
no olvidaríamos jamás.

“Cuantos kilómetros separan,
y un libro aún por escribir
desprovisto de memorias”.

Todavía tiemblan mis noches
por verte sin ojos cerrados,
desenredando promesas,
con las ganas de quererse
en páginas para recordar.

Todavía algún silencio
elige el sitio que tú
al compartir una cama,
y a veces hasta me devuelve
entrelazados los versos.

“Por la razón de existir
buscando yo escapatoria
tras sus zapatos bailaba”.













Puerto dulce

Si no eres tú, 
será el fondo de un abismo
perdido en los espejismos
donde habitan los secretos.

Si no eres tú,
será una escalera a la luna
por un amor sin fortuna
para alejarme del mundo.

Si no eres tú,
será esperar en las rocas
entre sus infinitas ondas
la llave de los misterios.

Si no eres tú,
será quedarme en cubierta
arreciando la tormenta
en océano profundo.

Si no eres tú,
viraré mi rumbo a puerto
y buscaré por el viento
a través de un cielo azul.













Ayer

Una estrella se oscurece
cada vez que te recuerdo,
cuerpos danzando
noches que alejan.

No hubo pastillas
para dormir tanta ausencia
ni a los fantasmas
perdiera el miedo.

Desde que tú no estás
se desvisten los poemas 
y sigue intacto el deseo
sentado sobre la cama
con intentos de soñar.

Desde que tú no estás
se aferran tristes los versos 
en contra de mi voluntad;
en las hojas de un diario,
entre los dedos.













Diciembre

Dame el sabor de tus labios 
y uno tras otro
besos que nunca nos sobren
(como si nunca te fueras)

cuando pregunte por ti,
cuando las telarañas
sujeten nuestro recuerdo;

por si no pudiera verte,
en calles llenas de gente
y extraños vasos
compartiendo lunas.

Dame el sabor de tus labios,
déjame parar el tiempo
atrapado en tu sonrisa,

que en este viaje
aún tienes los versos
que me quedan por contar.













Tercer intento

Nunca preguntó por qué
en su bolsillo había tizas
que inventaban corazones.

Nunca preguntó por qué
de una guitarra las notas
invocaban a Gardel
rasgando tangos en liza.

Nunca preguntó por qué,
y regresó a Buenos Aires
una vez por vacaciones,

entre Abasto y los poemas
que un día Alfonsina buscara
más allá de Chacarita,

entre el rumor de los bares
y el fuerte olor a café
que muertos resucitaba.

Después de una vida entera
no se atrevieron sus bocas,
después de tanto querer
veinte años fueron nada.













Los besos que nos quedan

Quisiera tener la llave,
entrar en tu corazón
y no volver a quedarme
un día más en la puerta.

Quisiera tener la clave,
saber la combinación
de los cerrojos del alma
para saldar cuentas,

y si tuviera una sonrisa
por cada noche perdida
me sentaría a tu lado
en ese bar de enfrente,

serías la protagonista
en el papel de mi vida
y yo el actor secundario
que saborea un café.













De paso

Era como una canción,
en estado libre,
sin depender de nadie,
sin rencores,
era la perfección 
entre las flores
y sus dedos la brisa.

El amor se llevó
porque era suyo
en busca de colores,
de otros cielos,
un sueño me dejó
sin despedidas
y aún a veces
la escucho.













Condena

Con tantas ganas de huir
entre miniados paisajes
no saber donde,

por tener
tu mirada la respuesta
que me negaron los años.

Días lentos, 
lenta caída sin red,
frágiles cuerpos desnudos;

si las paredes hablasen
no escondería palabras,
si las paredes hablasen...


ahora intento ser feliz.













Donde todo comenzó 

Hubo hace tiempo un amor
que al caminar por tu piel 
de noche rozaba el cielo.

sin más ropa que quitarse
ni convencer los temores
de unas manos deslizantes

sin guantes contra el deseo,
de poder quemarnos dentro
de eso que llaman pasión.

No se dobla el corazón
sin ceder el equilibrio,
no se olvidan los lugares
con alejarnos.

Hubo hace tiempo un amor,
nos queda un soplo de aire
y flores en el jardín.