26 de mayo de 2019

El amor lleva tu nombre









Espíritu viajero

Camino de norte a sur
conoces bien mis verdades,
tú, la continua belleza
que mis palabras no alcanza. 

Camino,
invisible por tu cuerpo, 
como tierra que se esconde
a escasos metros del agua;

ser aquel mar,
rodear los mapas

Ahora
que el cielo invita a tormenta,
que nuestras lenguas se ahogan,
que fue de locos
desde el principio al final;

regresará la poesía 

y un libro sobre el mostrador
llevará escrito tu nombre.













De amantes

Nadie apaga las luces
de su sonrisa
en mi guarida;

forma sin retorno,
besos prohibidos, 
siempre es presente
cuando se ha ido.

Cuesta acostumbrarse,
extrañar la calma
de perderme en ella.

Cuesta acostumbrarse
a sentir mis manos
lejos de las suyas,

en la ciudad sin estrellas
maullando por los tejados
noches heladas.

Si el amor muere conmigo
abandonarme esta vez
entre unos versos de Lorca, 

silencioso amanecer,
que sus voces me respondan
después de nada.













Miedo

Me he despertado nerviosa
como lo hacia antes,
por mucho tiempo que pase
sigo poniendo candados
a las puertas
por si el silencio
hace ruido.

Pudiera creer
que me incendiara de nuevo
entre la luz de las velas
olvidando mal de amores,

aprendiendo a distinguir
la soledad de unos ojos
con el cielo de Madrid
en hora punta.

Pudiera creer
que existe el calor de un beso 
en el verano de otra boca 
con mil fotos de colores,

aprendiendo a traducir
la vida en distintos idiomas
pudiera volver a querer, 
sentir más cerca la calma…

Como decía la canción
"ojalá no te hubiera 
conocido nunca"













Una y mil noches

Con tantas ganas de huir
entre miniados paisajes
no saber donde,

por tener
tu mirada la respuesta
que me negaron los años;

sueños lentos, 
lenta caída sin red,
frágiles cuerpos desnudos.

Que si las noches son cortas
y no hay nada más
puedes robarme la voz,
partirla en dos,

llevarte al cielo sus palabras
nombrándote hasta el final
más allá de mi ventana,
y que nos calle algún beso.













Versarte todo locura

Quiéreme,
desátame la cordura,
por tu garganta sedienta
llévame hasta la salida,
al aire de tus palabras...

para un día perfecto
sin saber de ti
no salen las cuentas.













De mí sin ti

Casi por instinto
busco besos encendidos
de esos que al sentir dijeran
no te vayas nunca,

aquellos labios malheridos
en dulces y arduas batallas
que fuimos contra la pasión.

Casi por instinto
en una estación de espera 
sigo mirando un hotel
donde encajar nuestros sueños.

Ahí,
cuando lo demás no importa
siempre estás tú.













Cosas de abril

Poner los cinco sentidos
a beneficio del arte,
plasmar en una pintura 
hasta el mínimo detalle, 
que todo parezca perfecto
si nos cae la lluvia;

disimulando 
que me entiendes
decoras nubes en el cielo

y cerca de la tierra
encuentro belleza
solo con mirarte.













Vida

Necesito un firmamento,
un momento inolvidable,
la música de tu alegría
y luces que nos dejen ver;

como la libertad
de quien la lucha,
como la paz de recuerdos
que nos trae el aire,
como una fiesta bienvenida
que mueva al mundo
aunque no sepa bailar.

Necesito
doctorarme en besos nuevos
con la verdad de tus labios
a cielo abierto;

amarte una y otra vez
hasta volver al principio,
como la huella de mis dedos
caminando por tu espalda,
ser un eterno segundo
en cada punto de las líneas
que trazo sobre tu piel.

Necesito
llaves que giren dos vueltas, 
a la puerta de salida
llegar muy tarde;

la memoria y el presente,
en una caja de cartón
conservar todas las fotos,
resguardarla de la lluvia,
como quien solo pide
un buen techo y pan caliente
donde albergar su destino

Necesito
después de tanto escribir
pasar de aprendiz a ser
la causa de tu sonrisa;

como las noches azules
que tu mirada más limpia
brinde en el tiempo conmigo
contando historias,
cerrando heridas,
que se marchiten las rosas
pendientes de despedidas...

ya lo sé, son cuatro días,
y uno te invita a soñar.














“Quiero pasar
el resto de mis poesías 
contigo”













Contando estrellas

Por si me esperabas
cambié la luna de sitio
para ver tu cara.
Por si me esperabas
por ti apagué la ciudad.

Después de hoy
seremos parte del silencio,
presura en la respiración
contando ganas.

Después de hoy
seremos cera sobre el fuego,
formas que resucitaran
lugares en la memoria
cruzando noches;

y jugaremos 
a reírnos de las voces
que nos dicen que paremos,
ocuparemos espacios
destinados al amor,

con las manos temblorosas
descubriremos planetas
donde asomarnos,
donde perdernos de nuevo
hasta volver a empezar.

Por si me esperabas
cambié la luna de sitio
al precipicio interior
de tu lado de la cama.














Huellas

Te has ido sin dedicarte algún poema,
sin escribir mi corazón aquí en la tierra.
Te has ido, el cielo no supo esperar
y nos dejó sin tu estrella.

No encontraré en alcohol
bañado el olvido,
lejos de estas calles
allí donde estés
sé que sonreirás.














Planet Earth

Cómo decirte
que puede quedar aquí
o en el final de la cuenta
la realidad sin nosotros,
que esa belleza en tu rostro
siempre he soñado enmarcar;

que dejaría mis cosas, 
los muebles,
las mañanas de domingo,
y habitaciones de hotel
con tu espalda en el espejo;

que nos espera la tierra,
que no es tarde para salvar
aquello que tanto amamos.
Sabes, tenías razón:
hay que luchar por los sueños. 













"Te podría decir tantas cosas...
 y no encontré en mis libros
que decirte hoy"












30 de enero de 2019

Vivir para contarlo









Hoy

No te marches ahora,
que nos queda la memoria
de veinte metros cuadrados
en donde fuimos verdad,
donde guardamos los sueños 
de un amor a manos llenas.

Toma mi corazón 
y mis pantalones rotos,
toma mi tiempo 
para cambiar el mundo,
después de un día
pasa al siguiente,

Siempre es hoy,
por alfombras
de regresos,
en los versos de un poema,
en porcelanas
y oscuros muebles.

Siempre es hoy,
aprendiendo a respirar
cenizas de negras flores,
imaginando que aún puede 
ser nuestro cualquier lugar.













Volver

Me arropaba cada noche
bajo un azul de ilusiones,
a ojos del mundo pequeño,
temiendo en la oscuridad;

y una lámpara encendida
desafiando los miedos
a las sombras batía en duelo
mientras se hacían gigante

Tenia cien indios de plástico,
mi gran equipo de chapas,
y una madre en la ventana
de un barrio aún por explorar

donde me creía un pirata
mientras pisaba los charcos
pegado a una gran mochila
repleta de tanto asombro. 

Cuando era niño no pensaba 
que era niño y sonreía a las fotos 
tras un arsenal de preguntas
con prisas por ser mayor,

y mil respuestas escondidas
se mezclaban con sabores
entre algodones de azúcar
castañas, pan y chocolate.

Cuando era niño no esperaba
que en el camino tan pronto
volarían sin cautela 
las agujas del reloj

y atravesando la vida
con nuevas canciones
llamando a mi puerta
la guitarra a la mañana 
le habló de libertad.













Puertas adentro

Cuesta ganar la salida,
cerrar el baile de huesos
y cada pliegue del cuerpo
cuando tiembla.

Cuesta ponerse a cubierto,
fingir que no existen manos
ni recitar a deshoras
miedos de golpe.

Frió es el aire en el tendedero,
fría la cena compartida,
las pertenencias...

Ojalá nunca el dolor nos encuentre
escuchando a Leonard Cohen;

ojalá alguien le cuelgue a la vida
el cartel de no molestar.













A solas

Nos encontramos en un beso,
y sobrevolando la alfombra
con la premisa de amarnos 
pronto aterrizó la ropa 
más allá de tus tacones.

Nos aprendimos el cuerpo 
palmo a palmo de memoria,
fuimos caricia en la piel,
de cada poro su aliento;

un plural interminable 
buscando el amanecer,
prólogo ardiente
en las sombras.

Me dejaste tu recuerdo 
en el espejo del lavabo,
después de querernos tanto, 
tanto como si fuera 
la última noche.













De ángeles

Donde se gestan los versos
que firmaría en sus labios
al mundo entero,

sobreviviendo al olvido
antes de echarme del cielo
por no dejar de escribir,

de renunciar a las alturas
por volverme a tropezar
con mi locura,
por ser aquello que fui.

Nada mejor

a medio camino
entre su boca y el suelo
amar haciendo el amor.













Louisiana blues

Es viernes, las calles llenas,
antaño fui como ellos:
sin fuego oculto en la garganta,
sin desarraigos.

Hoy volvería a escuchar
aquella caja de sueños,
hoy volvería a tocar
como la primera vez;

  caminaría a tu lado
por la página siguiente,
contando edades de paso
barrió adentro.

Tú que en dos palabras
eres el remedio
que nunca disuelvo
moviendo el café,

dices que la vida
es menos amarga
mientras desde el alma
afloren los sentimientos.

Es viernes, tiemblan las manos,
escribo pensando en ti
y echo las hojas al viento
por si me quieres leer,

mientras guarda el silencio,
guarda los besos amor,
que no se empañen de adiós,
que no se empañen.













Trocitos rotos de no verte

Bandera roja
en la orilla de mi piel,
el talento a la deriva
y tú por alguna estrella.

Guardé la voz de aquel mar
para no sentirme solo
y unos demonios que fuera
dejaron de ser pequeños,

luego de regreso a casa
el miedo seguía allí,
los perros mirando igual,
las flores más muertas.

Ahora que la noche
se inclina
hacia las líneas
de tu rostro,

ahora que
vuelan las hojas,
con buena letra
escribo sueños contigo.

Madre,
mi vida poquito a poco
llama la tierra.













Tan fácil como llover

A veces también llueve lento,
como cuando fuimos sed
y bajo un cartel de llegadas
aprendimos a encontrarnos.

A veces nubes estancadas
acechan sobre la piel
en caricias fuera de plano
alguna década más.

Son imanes de recuerdos
decorando la nevera,
la vida pendiente de un vals
que improvisa a enamorados,

es la ausencia prolongada,
la soledad traicionera
de vernos llegar a lo lejos
desde otro intento de soñar.













Lo imposible

Hiere,
caminar por mis escombros
cuando las verdades callan,
el corazón, el deseo,
la misma piedra;

por calles y alrededores
para olvidar desamores,
cuando palabras infieles
huyen con otros.

Mi mundo sin ella
renunciará a la poesía
y otras figuras literarias,

la voz se quiebra,
ante el espejo
aún su recuerdo.













Días de cine

Supo atravesar la piel
sin tinta ni aguja,
hilar la noche y el día,
endulzar cada café.

Supo enterrar el ayer,
quitar las manchas de vino,
poner la palabra justa;

que a falta de cariño
no se empañaran los versos
bailando bajo la lluvia,

que no viera en la ciudad 
belleza desde ese amanecer.

Fuimos de repente como dos extraños
en busca de un hotel en Casablanca,
yo no era Bogart ni tú Ingrid Bergman,
poco importaba ya como llamarnos. 

Quedó el volver a descubrir un tesoro
sobre tu piel en un oasis de palmeras,
cual dos amantes que naufragaran
atando cabos sobrevivimos.

Quizás fuese proclive al desengaño,
quizás el destino rehuyó capturar 
vientos en velas que detuvieran
el tiempo que nos amamos.













Tú ya lo sabes

Caprichosa la vida 
(no pedía tanto)
solo salir de la nada
a tu reencuentro;

la culpa fue desenterrar
viejas promesas de enero,
tiempos mejores
que regalaras…

Querida amiga, volveré  
en nuevos amores
cuando termine el invierno
y olvidaré lo que escribo.