15 de enero de 2016

En su orilla







De los pies a la cabeza

Por ti me vuelvo
mudando piel arrugada,
por ti hielo en mi cama
cuando no estás.

Por ti no apago la luz,
soy ese instante
donde el amor nos dibujaba
entre mil caricias.













 Punto de encuentro

Poder mirarte
y pensar tantas cosas.
Poder nombrarte
reinventando el amor.

Estar contigo
y no describir tristezas
que me proponga este día.













Días de menos

Ese brillo en la mirada
como un pincel de recuerdos,
ese extrañar tu almohada
sobre una cama de piedra.

Curso del ochenta y dos
lejos de insanas miserias,
en ti hoy pétalos de rosas,
en mí el pesar de los tiempos.

















Reverso

Hoy si viviera en sus labios
tendría una dulce sonrisa
(de imaginar que me quiera)














Tarde o temprano

Nada importa,
cuanto has temido,
la prolongada ausencia,
los ojos llenos de lluvia,
nada importa.

No habrá camino sin ti
ni beso que no te sueñe.

















Uno más uno

Puedo sentir
con imaginarme en ti
el latido de un océano,
y a la hora del silencio
saber que existe tu voz.

Puedo llegar
a reconocer tu piel
sin acercarse las manos,
sin vestiduras dos cuerpos,
solos tú y yo.

















Dancing in the moonlight

Frente a mí tu figura
envuelta de azul nocturno
abriendo paso al amor.

Ojos de gato,
la luz de la luna, tus rosas…
ahora nos toca bailar.

















A veces sucede

Intentaba ser feliz, lo intentaba,
o al menos eso creía
pues no volvimos a vernos.

Mientras contando los días
llegó el amor sin saberlo,
venciendo al miedo,
al sur, en su orilla.

















Parque Roma

Lo mejor de nosotros
volviendo al anochecer,
sintiéndonos invisibles,
lejos del sol.

















Tras sus pasos

Me regaló su poesía
y una sonrisa de cine.

Me devolvió la alegría
antes de que fuera tarde.







“La fuerza que me arrastra
hacia el sur de la tierra
es mi sangre primera”.

(Miguel Hernández)