I. El origen
Abro la puerta
despertando al mundo,
y en versión original
el camino entiendo.
el camino entiendo.
Entre hablar o callar
prefiero no escuchar
las agujas del reloj
mientras espero.
Paseo mi personaje,
improvisando el guion,
en secundario papel
de renglones torcidos.
Persiguiendo quimeras
en un mundo terrenal,
intentando ser feliz
aunque sea relativo.
prefiero no escuchar
las agujas del reloj
mientras espero.
Paseo mi personaje,
improvisando el guion,
en secundario papel
de renglones torcidos.
Persiguiendo quimeras
en un mundo terrenal,
intentando ser feliz
aunque sea relativo.
Madre
De ti aprendí a ser mejor,
a vivir sin renunciar,
creyendo en aquella entrega
que se da sin pedir nada.
Por ti busqué una razón
para echar la vista atrás,
donde los sentidos van
remendando las heridas.
Vi el pasado en un instante
expirar su último aliento
en un despiadado otoño
de sonrisa desahuciada.
Vi encogerse las paredes
cuando apagaron las luces
y llegar sombras de tristeza
por las cuatro esquinas.
Si yo pudiera otra vez
volver a los diecisiete,
como cantaba Violeta...
a vivir sin renunciar,
creyendo en aquella entrega
que se da sin pedir nada.
Por ti busqué una razón
para echar la vista atrás,
donde los sentidos van
remendando las heridas.
Vi el pasado en un instante
expirar su último aliento
en un despiadado otoño
de sonrisa desahuciada.
Vi encogerse las paredes
cuando apagaron las luces
y llegar sombras de tristeza
por las cuatro esquinas.
Si yo pudiera otra vez
volver a los diecisiete,
como cantaba Violeta...
pero sin darme cuenta
de no saber qué rezar,
me he vuelto piedra.
de no saber qué rezar,
me he vuelto piedra.
Marzo
Tú no sabes
que esperan viejos lugares
que no anduvimos a tiempo,
el eco por las aceras
de tus botas al pasar.
Tú no sabes
que soy como soplo de brisa
que transita por tu pelo,
que he buscado tu reflejo
por amaneceres nuevos.
Tú no sabes
que en tu fresco manantial,
por permanecer soy roca,
que estoy en la aurora boreal
o en el vaivén de las olas.
Tan cerca la primavera
y no me deja el invierno,
voy preguntando por ti,
pero tú no lo sabes.
que esperan viejos lugares
que no anduvimos a tiempo,
el eco por las aceras
de tus botas al pasar.
Tú no sabes
que soy como soplo de brisa
que transita por tu pelo,
que he buscado tu reflejo
por amaneceres nuevos.
Tú no sabes
que en tu fresco manantial,
por permanecer soy roca,
que estoy en la aurora boreal
o en el vaivén de las olas.
Tan cerca la primavera
y no me deja el invierno,
voy preguntando por ti,
pero tú no lo sabes.
II. Donde habita la luz
Nocturno
Una llama invisible
que va consumiendo
las horas en vela,
acotando el universo.
Un deseo intangible,
un ápice de promesa,
presagio y certeza,
tempestad y calma.
Fuerza insuperable
refugiada en la dulzura,
más que un sentimiento:
fiel amante, la locura.
Arpegio en el viento
de emociones desatadas,
desafío en el miedo,
ilusiones renovadas…
Ni contigo ni sin ti
se extingue el fuego,
ni contigo ni sin ti.
que va consumiendo
las horas en vela,
acotando el universo.
Un deseo intangible,
un ápice de promesa,
presagio y certeza,
tempestad y calma.
Fuerza insuperable
refugiada en la dulzura,
más que un sentimiento:
fiel amante, la locura.
Arpegio en el viento
de emociones desatadas,
desafío en el miedo,
ilusiones renovadas…
Ni contigo ni sin ti
se extingue el fuego,
ni contigo ni sin ti.
Al límite
Ahora sé por qué no he olvidado
lo que fue vivir contra las cuerdas.
Reía del mundo y sus alrededores,
a veces dulce, otras a palo seco,
buscando excusas sin motivo.
Tenían un mar las calles por castigo
y otro más de consuelo que ocultaba
tras unas gafas de cantante de rock,
como si fuera una estrella invisible
que la mañana no podría consumir.
Ahora sé por qué nunca he querido
reparar el daño que me causaba
aquella maldita deriva a contrarreloj,
apurando la constancia al límite
sin entender que tiraría de mí.
Ella era ese refugio y me ha dejado
la angustia de una sala de espera
y una cama de anestesias menores,
donde nunca regresarán los sueños
que en nuestras copas tuvimos.
Amada
Por el aire tu silencio
de repente me ha llevado,
en este atardecer tan frío,
a esperarte en un portal.
Donde volvería a decirte
que mi silencio te nombra
a cada paso, a todas horas,
no podría quererte más…
Y mentiría si ahora niego
que deseo sellar tus labios
con el calor de los míos
como la primera vez.
Que desde aquel juramento,
por muy lejos que tú estés,
de mí nunca te habrás ido
porque no te olvidaré.
Y cuando lleguen temores,
remontaré hasta el pasado
para no ver que tu ausencia
es transitar sin ilusiones.
Vida, ya se acerca la noche,
voy a ir recogiendo mi llanto
y el pañuelo de las penas
mientras te cambio las flores.
Ahora sé por qué no he olvidado
lo que fue vivir contra las cuerdas.
Reía del mundo y sus alrededores,
a veces dulce, otras a palo seco,
buscando excusas sin motivo.
Tenían un mar las calles por castigo
y otro más de consuelo que ocultaba
tras unas gafas de cantante de rock,
como si fuera una estrella invisible
que la mañana no podría consumir.
Ahora sé por qué nunca he querido
reparar el daño que me causaba
aquella maldita deriva a contrarreloj,
apurando la constancia al límite
sin entender que tiraría de mí.
Ella era ese refugio y me ha dejado
la angustia de una sala de espera
y una cama de anestesias menores,
donde nunca regresarán los sueños
que en nuestras copas tuvimos.
Amada
Por el aire tu silencio
de repente me ha llevado,
en este atardecer tan frío,
a esperarte en un portal.
Donde volvería a decirte
que mi silencio te nombra
a cada paso, a todas horas,
no podría quererte más…
Y mentiría si ahora niego
que deseo sellar tus labios
con el calor de los míos
como la primera vez.
Que desde aquel juramento,
por muy lejos que tú estés,
de mí nunca te habrás ido
porque no te olvidaré.
Y cuando lleguen temores,
remontaré hasta el pasado
para no ver que tu ausencia
es transitar sin ilusiones.
Vida, ya se acerca la noche,
voy a ir recogiendo mi llanto
y el pañuelo de las penas
mientras te cambio las flores.
III. El tiempo detenido
Cada domingo
Si regresan los temores
y tú no estás a mi lado,
no escucharé las canciones
que se escaparon contigo,
porque al verme solitario
es cuando más necesito
tener cerca tu cariño
y no avivar el recuerdo,
de paseos por el parque,
de inolvidables momentos,
de ponerle a cada instante
todo el alma a una ilusión.
Y un corazón que se parte
según se acerca la hora,
ese que por dentro llora
siempre al decirnos adiós.
Amores,
el mayor de mis amores
en un marco de colores
entre bellas emociones
una caja de sorpresas.
El cielo,
yo no creo en otro cielo
si aquí tengo lo que quiero,
con o sin los pies en el suelo
espera la misma respuesta.
No pensaré cuantos años
vamos dejando atrás,
ni separa este quebranto
lo que he sido y serás.
Cada domingo apurando
antes que una vez más
llegue nuestra despedida,
así es la vida,
una razón, así es la vida,
a veces para ser feliz
y en otras lejos de ti,
sabiendo que mientras viva
no habrá nadie como tú
que a mi camino la luz
lleve con una sonrisa.
Como un cine de verano
No apareciste en la playa,
quedé esperando para darte la llave
que abría la puerta de mi corazón,
y sedienta de besos se fue la tarde
hacia otra resaca, otra despedida,
en párpados de miradas perdidas.
No apareciste en la playa,
por cielos de plata busqué tu reflejo
en este agosto que se muere,
desgastado ante su brillo,
en el espejo de un mar de estrellas
apostando a la más bella.
No apareciste en la playa
y me dejaste una sombra sin escena,
como un cine de verano
sin sábanas blancas, sin arena,
con una banda sonora enmudecida
y las frases de mi papel vacías.
De tu letra hoy puedo ver
en desgastados cuadernos
a un silencioso pasajero
huyendo en cualquier tren,
donde la palabra fue mayor
que los solares de la mente,
en consignas indecentes
cuando el odio no venció.
Pasaste de golpe tiempos
de miseria y pandereta,
de bata de cola y peineta,
de ser en París bohemio,
de la trinchera a una cuna,
de un tintero a tu guarida,
de tragedia y despedidas
en clandestina amargura.
Descansa lejos de altares
entre reliquias de olvido
en un desván lo perdido
de versos y soledades,
dejaste aquí tu maleta
sin llegar a conocernos,
“Hasta siempre, compañero,
hasta la vista, poeta”
Si no fui lo que esperaba
y en su corazón no existiera,
si en sus planes yo no estaba
y nunca entrara en su vida,
si es imposible que amara
y esta vez me confundiera
al soñarla en otras aguas
y alejarme de esta orilla,
si en ella no amaneciera,
ni compartiera las lunas
y aunque su boca jamás
se acercara hasta la mía...
Si no la devuelve el mar
que me la traiga la lluvia.
De menos hoy
Apenas sé ni quién fui
y siempre volvería a caer
en tus brazos sin remedio
como un niño enamorado
sin todo lo que aprendí,
sin recordar ni mi edad
nunca olvido la ternura
y el cariño que me ofrece
tu entereza en estos días,
cuando no se puede más,
cuando te sirve cuidarme,
una sonrisa me basta
al saber que entenderás
que aún pareciendo que sí
nunca te irás de mi mente.
No sé por qué alguien borró
las fechas de mi calendario,
si avanzo lento no grites,
coge estas manos de ayer
y no te enfades mi cielo.
IV. Vestigios
Intento sujetar las horas
y se escapan estaciones,
mientras todas las letras
me hablan de ti.
Te imagino como ahora,
dentro de una melodía,
inspirando los poemas
que faltan por escribir.
Te imagino en calendario lunar,
de mareas que mueven el mundo
y levantan pasiones,
consumiendo de tanto esperar
los relojes que cambian el rumbo
a nuestros corazones,
en vinilos desgastados
por el surco de una voz,
en visiones de futuro
con panorámica irreal.
Te imagino en un abrazo,
lejano a cualquier rencor,
sin el ahogar de ese nudo
que deja un punto y final.
y se escapan estaciones,
mientras todas las letras
me hablan de ti.
Te imagino como ahora,
dentro de una melodía,
inspirando los poemas
que faltan por escribir.
Te imagino en calendario lunar,
de mareas que mueven el mundo
y levantan pasiones,
consumiendo de tanto esperar
los relojes que cambian el rumbo
a nuestros corazones,
en vinilos desgastados
por el surco de una voz,
en visiones de futuro
con panorámica irreal.
Te imagino en un abrazo,
lejano a cualquier rencor,
sin el ahogar de ese nudo
que deja un punto y final.
Tiempo de otoño
En una noche cualquiera
escaparé de esta ausencia,
antes que por las aceras
el frío cale mis huesos.
Volveré sobre la alfombra
que lleva a la tentación.
En una noche cualquiera
entenderás por qué vives
presente en una canción
y pintas mi calendario
con colores por venir.
Volarán las hojas,
pasarán días de verano,
seguiré pensando en ti
como pienso ahora.
Llegará otro invierno
con deseo de encontrarnos,
con la ilusión de cumplir
al menos tres años más.
Volarán las hojas
en una noche cualquiera,
contando gotas de luna
que cruzan el aire.
Guardaré en silencio
tu recuerdo bajo llave
y cuando todos duerman,
volveré a buscarte.
Mi universo
Viendo pasar el tiempo,
por ti un alquimista soy,
elaborando me pierdo
sin poder transmutar.
Mercurio, azufre y sal,
espíritu, alma y cuerpo.
Viendo pasar el tiempo,
desde lo esencial estoy
en un filosofal proceso
imposible de alterar:
tierra, aire, agua, fuego...
y tú el quinto elemento
de mi universo.
por ti un alquimista soy,
elaborando me pierdo
sin poder transmutar.
Mercurio, azufre y sal,
espíritu, alma y cuerpo.
Viendo pasar el tiempo,
desde lo esencial estoy
en un filosofal proceso
imposible de alterar:
tierra, aire, agua, fuego...
y tú el quinto elemento
de mi universo.
V. Las formas que habitan
De tanto esperar
Desconfiando al azar
y llegar a encontrarnos
será mejor que escribir
cartas de amor a nadie;
mientras que tú y yo
no seamos mentira,
mientras para los dos
vuelva a salir el sol.
Va desde la tierra al mar
la tristeza con su llanto,
cuando para seguir
flaquean las fuerzas.
No importa la condición,
detrás de cada sonrisa,
no importa de qué color
tengas el corazón.
Buscamos lo mismo,
tan iguales y distintos,
aprendiendo a resistir
con nuestras rarezas.
Caemos de cara o cruz
entre penas y alegrías,
vamos sin remisión
queriendo a la vida.
y llegar a encontrarnos
será mejor que escribir
cartas de amor a nadie;
mientras que tú y yo
no seamos mentira,
mientras para los dos
vuelva a salir el sol.
Va desde la tierra al mar
la tristeza con su llanto,
cuando para seguir
flaquean las fuerzas.
No importa la condición,
detrás de cada sonrisa,
no importa de qué color
tengas el corazón.
Buscamos lo mismo,
tan iguales y distintos,
aprendiendo a resistir
con nuestras rarezas.
Caemos de cara o cruz
entre penas y alegrías,
vamos sin remisión
queriendo a la vida.
Cuando no estás
Tú eres mi patria,
mi bandera, mi uniforme;
eres mi credo,
mi plegaria, mi oración.
Tú eres mis armas,
mi fiel guerrera,
eres mi norte…
Yo solo creo en ti
y por ti muero
cuando no estás.
Soledad
Ahora que duermen sus vidas
y se callaron las voces,
ahora cuando el interior retumba
más fuerte en la oscuridad,
vendrás a verme.
Vendrás, aunque no quiera,
vendrás y entrarás en mi cama,
como una intrusa, sin palabras,
cual cómplice fiel compañera,
aunque el amor se muriera,
de nuevo vendrás.
Ella es mi deseo, mi sentir,
sabes que es todo y aún así,
sin llamarte intentarás
ocupar su espacio.
Tú eres mi patria,
mi bandera, mi uniforme;
eres mi credo,
mi plegaria, mi oración.
Tú eres mis armas,
mi fiel guerrera,
eres mi norte…
Yo solo creo en ti
y por ti muero
cuando no estás.
Soledad
Ahora que duermen sus vidas
y se callaron las voces,
ahora cuando el interior retumba
más fuerte en la oscuridad,
vendrás a verme.
Vendrás, aunque no quiera,
vendrás y entrarás en mi cama,
como una intrusa, sin palabras,
cual cómplice fiel compañera,
aunque el amor se muriera,
de nuevo vendrás.
Ella es mi deseo, mi sentir,
sabes que es todo y aún así,
sin llamarte intentarás
ocupar su espacio.
Sé que da igual lo que diga
y cuando pida que te vayas
tampoco vas a marcharte.
Antes de que te molestes
en venir has de saber:
que jamás te diré un "te quiero"
ni entregaré mi alma por ti,
que no sería feliz contigo
ni a ti puedo acostumbrarme.
Y si alguna vez te llamé
fue por aclarar ideas.
Lo siento, será mejor no verte,
busca alguien que te quiera
esta noche más que yo.
No pienso echarte de menos,
pero no me dejes solo.
VI. Renacer
Hay un mar
Hay un mar abierto para los amantes
y otro que guarda los naufragios del amor,
un mar de hielo entre amores tan distantes
esperando desde tierra ver el sol.
Hay un mar para las notas de un piano
si nuestras almas bailan en la tempestad,
un mar en calma al sextante con los astros
que regala un arrecife de coral.
Un nuevo día
Así te siento,
desde el trasiego y templanza
de manos que tierras labraron,
como lluvia que al caer
riega un campo de recuerdos.
Así te siento,
en el sosiego de aquel
olor a hierba mojada,
sobre la cima del Moncayo
siendo guarida de vientos.
Así te siento,
cuando el sol vuelve a nacer,
como días que vendrán,
siempre buscando la paz
camino de cualquier tiempo.
La estatua del parque
Al mundo expuesto,
sin ti me falta color.
En un banco esperaré
verte si hoy me visitas.
Soy la estatua callada
y fría que te observa
desde su largo letargo
de pálida piedra,
mientras tú,
en telas de desamor,
sigues tejiendo qué hacer
con el resto de la vida.
Yo voy con la mirada
recogiendo muestras
de tonos cobaltos,
zafiros, turquesas...
Suenan las campanas,
es un paisaje desnudo
tu sombra mientras se aleja,
igual que ayer.
En mi quietud soñaré
con nuevas puestas de sol
donde decorar tu piel
de atardeceres magenta.
Emerald Hotel
Admito que al cerrar los ojos
mi vida se resume a ti,
y aunque se evapore el mar
o vista luto la luna,
no dejaré de esperarte.
Dispuesto a compartir los días
contigo pacto un amor
que al cielo grita tu nombre,
pues morir a estas alturas
ya es más fácil que olvidarte.
Confieso que mi firmamento
es donde residan tus noches
de seda roja, pasiones,
puertas prohibidas y el miedo
de no volverte a encontrar.












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