9 de enero de 2014

Cuerpo y alma





“Nunca olvides que serás
siempre libre como el viento,
libre como un sentimiento,
tan libre como mis palabras”







Primera parte/sin ti

Siempre quedarán paisajes
y amores que no tuvimos,
nos quedarán primaveras 
donde deshojar "te quieros",

llegará un  nuevo febrero
para soñar con más fuerza.
Todo se puede cambiar,
todo, si tú lo deseas.

Siempre seremos del aire,
de océanos, valles y cielos,
seremos pies en la tierra 
recorriendo los caminos,

abriremos los sentidos
a las cosas más pequeñas.
Todo se puede cambiar,
todo, menos tu belleza.












Algo más tarde

Quizá siendo mas jóvenes
seriamos romance infinito,
como un guion de novela,
al tropezar en alguna acera
y caer al suelo tus libros;

de esos amores imposibles
que tienen un final feliz,
bailando en cada farola,
deseando estar a solas,
juntos viendo amanecer.

Quizá no nos conocimos
porque pasamos de largo
y ninguno se dio cuenta,
o que de alguna manera
no fuese el día y la hora.

Quizá debía ser ahora
y ese destino era aquí
en un sitio diferente,
yo con la ilusión de siempre,
tú con los libros de ayer.












Ausencia

Ahora que no estás aquí
descenderé a los infiernos
y sin quererlo seré:
un alpinista sin pared
o escalón sin escalera,

la razón que se atrinchera
en túneles de desengaño,
un niño sin cumpleaños,
  calle desierta a las doce,

en historial solo un nombre,
el Santo Job sin paciencia,
unas gotas de tu ausencia,
la risa por no llorar; 

alumno sin recuperar
la asignatura pendiente,
pasado sin un presente,
un cuerdo sin su cordura,

besos faltos de ternura 
para dos enamorados,
como un amor olvidado
entre Romeo y Julieta,

una guitarra sin cuerdas,
las notas de una canción
que no alegra por alegrías,
hoy seré mala poesía
aun sin quererlo ser yo.














Un mar de dudas

Hoy sólo puedo quererte,
quererte de norte a sur,
reinventarme dos mil veces
y volverme a tropezar, 

porque no tenerte es llenar 
de versos un mar de dudas,
será beber la vida a tragos 
por los bares de Madrid;

porque no verte es buscar
con los párpados cansados
apuntes de una tristeza
en cuadernos de soledad.

Hoy ya no sé si llamarte
desde el tam tam del deseo
o desde un móvil impaciente
que está pendiente de ti. 












Febrero

Amor mío, quién pudiera
contemplar en las murallas
el descansar de las piedras
al compás de una habanera
bajo tu luna de plata,

esperando al nuevo día
quién te pudiera cantar
por tangos cualquier febrero
o ser aquel poeta en puerto
que dio sus versos al mar.

Quién te pudiera mirar
y desterrar para siempre
el miedo a no verte más

dibujando una sonrisa
en medio de un carnaval
por Mentidero o la Viña,
del Falla a la Catedral.

Quisiera anclar los cerrojos
si así niña de mis ojos
no dejaras nunca
de estar conmigo,

pasear por la alameda
en tardes de primavera,
cuanto tesoro escondido…

pintar un sol de poniente
y luego en el pelo prenderte
clavel de Plaza las Flores.

Quién te pudiera sentir
entre la espuma y la sal,
quién pudiera navegar
llevando rumbo hacia ti,

y al cielo echar a volar 
velas a un viento
de levante por llevar
luz a mis sueños.





"Si se apagaran las luces
sería una brillante fiesta
quedarme ante tu mirada"








Futuros intactos

Necesitaría tus labios
para creer en milagros,
volver a besar despacio
y nunca más a escondidas.

Necesitaría tus manos,
acariciar las edades,
y en los futuros intactos
dejar de ser invisible.

Necesitaría tus ojos 
conmigo al caer la tarde
para saber que es posible
ver lo mejor de la vida.












Stella

Ti porto nel mio cuore,
per te do la mia libertà,
senza di te non voglio volare
né camminare nella vita.

Come in un sogno d'amore
quando la notte è più bella
portami la luce della tua stella
e dalla mia terra la poesia.













Sol de invierno

Hoy he decidido, 
tirar al mar los poemas
escritos sobre la arena
desde un lejano destierro, 

y tras tus huellas renacer
mirando siempre adelante,
despacio como un gigante
de paso humilde en la tierra,

sin rendición ni cadenas
que pudieran detener,
con la ilusión de saber
que seguir es lo importante.

Hoy agradecido,
brindaré al cielo por ti
y a un futuro por venir
contigo soplando velas.












Mía

Perdóname, sé que últimamente
no te hago demasiado caso,
y no es precisamente porque no te quiera,
tú me hiciste sentir, volar...

Siempre estuviste conmigo, 
en la alegría, en la tristeza,
siempre tú mi fiel compañera...

la que sigue aquí, inmóvil, 
apoyada en la pared, sin decir nada
y tan bonita como la primera vez.

Te miro, comienzan a fluir sentimientos,
no puedo resistir la tentación ,
me acerco a ti...

bajo lentamente la cremallera
y queda ante mí al descubierto
tu cuerpo, tus prominentes curvas,
ya no puedo parar…

deseo tenerte entre mis brazos,
suave, sintiéndote, contra mi pecho,
hasta que el sonido de tu voz
rompa el silencio 
y se funda con la mía.


Ya nada ni nadie podrá separarnos,
estaremos juntos y mientras viva
mis manos te van a cuidar, jamás
te abandonaré, y cuando vuelva 
no dudes de que afinaré siempre
de nuevo tus cuerdas.












Istar

Pensé bajarte la luna
sin darme cuenta que era
más bonita tu sonrisa.

Pensé regalarte un cielo
para quererte en la tierra
buscando un amanecer;

ya lo ves, en este día
mis versos pensando en ti,
y se amotinan los besos
que hoy te daría,

ya lo ves, en este día
donde un deseo es feliz,
pide continuidad al tiempo
en mí tu alegría.

Del sur los vientos
me recordarán
presente por tu mirada,

del firmamento
tu nombre al soñar
mil noches sobre tu piel.











Punto y seguido

Tengo una eterna sonrisa
por si alguna vez te viera
regalando días de sol
y largas noches de verano.

Tengo hoy ardiente contigo
siempre cercano el deseo
y lejos de ti mil besos
sin tiempo que respirar.

Tengo viva en la memoria
de aquellos ojos la luz
continuamente azulando
todos los grises del alma.

Tengo que poner las penas
en el desván del recuerdo
y  al corazón candado
con llave que guardes tú.












A cuenta

Ven, ocupa el vacío,
que rastros de tinta
descubran si existes,

que azules mis dedos
no colman anhelos
por mucho escribirte.

Ven, del pensamiento
a vestirte de encuentro,
sé la consecuencia,

tú, mi bella ilusión
que siembras amor
con besos a cuenta.












A cosa hecha

Siembro esperanza,
con estas manos 
siembro unos años más
por si cosechan
de mejor suerte.

Pido un instante contigo 
aunque sea de palabra,
y así te nombre mi boca
a cosa hecha,
para tenerte.












Al abrir los ojos

Pienso y a veces contemplo
vender mi alma al diablo
a cambio de tu mirada,

ya sé que sigo lejos,
y por ti fabrico alas
para salir a buscarte
si no maldigo nubes.

Aprendí ante el espejo
a reír cada mañana
y ante malos vientos
a refugiarme en canciones;

encontré mi mente perdida
buscando un vuelo
para emigrar a tu boca,

para enredarse en tu pelo,
habitar en tu sonrisa…
quedarse dentro.














Tiempos revueltos

No nos miramos como antes
ni rompe el ruido algún beso,
hoy no me buscan tus manos
ni hay nada que celebrar,

ya sobran tantos rodeos
y ese cariño aparcado
esperando en doble fila
cada día más distante,

nos sobra tanto silencio
que ni letras de boleros
esta vez le servirían
 a un amor tan averiado.













Vuelta a casa

Recordarán mis manos
siempre de ti los acordes,
recordará el silencio
tu intimidad con resonancia
y a veces a media voz.

Por regalar tanto amor
recordará cada día,
tu nombre es canto, es poesía
donde mi historia se escriba.












La noche y tú

Eres parte de un sueño
que inventé
en los paisajes
de invierno,

el silencio.

Eres tiempo de poesía
en un cristal,
de libres versos
en la garganta,

la oscuridad.

Eres el hambre de mis dedos,
la sed de mi boca,
la necesidad perenne de mi alma,

mi crucifixión.












Allí donde reside la locura

A veces
me hablan de corduras,
y deletreo tu nombre
en una casa vacía
para tenerte más cerca.

Allá donde reside la locura,
solo quiero poder entregarte
suspiros que nacen dentro
y susurrarte al oído
perdiéndome en el infinito

— Shhh…calla,
no escuche la voz el viento
y lo expanda.
Nadie puede retenerlo













Sobre las olas

Sobre el corcel de las olas
voy cabalgando sin freno
con mis espuelas de espuma
y las riendas de tu pelo.

Sobre tu piel ondulante
curte el viento las heridas,
a la orilla del olvido
donde el recuerdo nos parte,

 y en la quietud de las rocas
ante mareas diurnas
seré de nuevo
quien sueñe amarte.

(Con MaiKa Romero López)












Con permiso de tu boca

Aunque te parezca extraño
te conocía mucho antes
de llegar a presentarnos,
sabía el tacto de tus manos
y esa forma de mirar
en la escalera del metro,

tanto que al otro lado
apartaría las mesas, las sillas
y hasta la estatua del centro;
tanto que no existiera distancia
entre mi respiración
y un segundo de tu aliento.













De los años perdidos

Siempre sobraban razones
para brillar con luz propia
si nos aplaudía la vida,
para no dar pasos sin nadie
camino al cuarto de huéspedes
por sucumbir a un flechazo;

también sobraba talento,
y lo imperfecto de lo humano
en la cabeza de un padre
(ni en surrealistas guiones)
habitando laberintos;

sobraba el quinto,
el cuarto, hasta el tercero
de los días sin tu voz,
y el exceso de calor
que en julio Madrid atrae,

sobraban malos pensamientos
de años que no volverán
a la sombra de un verano,
sumidos en un abrazo…
con Manuel se nos fue Krahe
y tú acabaste conmigo.













Ivonne

Le dueles hasta a el cadáver
de mi derrota.

Lo sé, sólo fui uno más
corriendo entre soportales
aquella noche contigo,
de restaurantes prohibidos…

No había dinero, dio igual,
en un cajero tu boca.













Su voz entre un millón

Vivo enamorado de ella;
de cada tono, cada pausa,
de la belleza en sus palabras,
de su acento al pronunciar…
aunque no diga mi nombre.













La vieja tienda

Sus ojos de cielo limpio
alumbran los rincones de mi suerte
 cuando es el corazón quien habla.

Tan profundos como mares
que en dos mitades
rompen el pecho,

tan dormidos
que hacen su olvido
estragos mi soledad,

sin rincón por habitar,
sin más andanzas,
cercano al miedo.















Punto de encuentro

Veo paisajes dormidos
y piedras brillantes,
olvido las soledades 
cruzando en ámbar
por las páginas restantes;

como a un clavo ardiendo
me agarro a cada segundo,
respirando por tu nuca,
con ganas ya de guardar
toda la ropa de invierno.











Pétalos dispersos

Para el final de su libro
siempre guardaba Alejandra
en un interior de espejo
recordando otras edades

del viento las medias voces,
desolación, tempestades,
manos que cerraban jaulas,
sombras contra los relojes;

guardaba un silencio insomne
que ningún cisne alteró,
guardaba un sueño de amor,
y esa manía de vivir
que la culparon sus noches.













En Madrid

Que los objetos perdidos
por mil lugares pasados,
las flores tras el invierno,
el cielo al caer tarde.

Que el camino transitado,
la terminal de llegadas,
la luna con su misterio,
que todo me recuerde a ti













Luna de mayo

Una vez más
sobran canciones de amor, 
palabras sin ver el sol
y piedras que callan.

Una vez más
oculto en el disfraz de un pájaro
espero levantar el vuelo
cuando de lágrimas sequen
mis alas.













Elegía

Noche entreabierta,
versos cerrados
marcan tu rumbo.

Noche estrellada,
las dos y treinta,
poeta hacia el mar.

A veces vuelvo,
sigo de pie (siempre de pie)
y ante las puertas del cielo
no falta el aire.

Desde el sigilo
nadie más habla,
igual que un niño
cuando la luz se apagaba
viendo las sombras huir,
igual que tu ausencia…
padre, me quedo en tierra.













De momento

No estoy en ti,
no estás en mí,
el amor doblaste en una maleta
con la pasión caducada.

Querías entrar en mi poemario
y lo has conseguido, pero no,
no con los versos del fracaso,

mejor en un capítulo aparte
donde el destino nos guarde
bajarse en la misma parada.













A un solo verso de ti

Me escribes
ante el ruido de la tele,
me dices,
que hay un futuro sin colores
y alguna canción de blues
para silbar en tu ausencia.

Sería peor
nunca haberte conocido,
no haber sabido que existieras…
En este bar de mala muerte
no puede llamarse amor
setenta días sin quererse.














De todo lo que pudo ser

Escapas con mi corazón
entre las manos,
desatas por la calle
sus latidos.

Precisamente tú,
que inventaste una ciudad
donde perdernos
para luego olvidarse.

Precisamente tú
ahora sabrás
en cuantos versos
él me llevaba contigo.













A pie de calle

El aire huele a ceniza
y en una decaída terraza
se cierran los abanicos
simulando el arco iris,

mientras que un sol
medio apagado intenta huir
por las ventanas de tus ojos.

Ya no guardan apariencias,
detrás de escalas de grises
marcarán tus labios rojos
el tempo de mis latidos.













Escribir resulta inútil

Te olvidarás de mí cuando amanezca
y temerosos de ruidos irán los besos,
con las primeras heladas de diciembre, 
con nuevos fríos acechando por las medias.

Recordarán tu nombre las paredes
y mis palabras ignorando la tormenta,
con la verdad ausente de los dos,
sin darnos cuenta.